Silencios – Andrés

Documentaire

Como curioso de las ciudades suramericanas, he recorrido miles de kilómetros por tierra en el subcontinente. Buscando un equilibrio con el caos y el ruido citadino, presento escenas ricas en simplicidad que insinúan un goce contemplativo, de meditación y reflexión para esos espacios que se pierden poco a poco en las metrópolis.

El silencio no es la ausencia del sonido. Cuando se pide silencio, el deseo es escuchar, por ejemplo, una pieza musical o a alguien que quiere expresar algo, o simplemente escucharse a sí mismo. En este orden de ideas, el silencio no es contrario al sonido, pero si a la algarabía, al ruido.

De otro lado, hay un ruido que no tiene sonido, este es el del pensamiento individual. Cuando se logra estar en silencio con si mismo se medita, esto es, escuchar el exterior sin ninguna intervención de nuestra mente.